





Fotos: Jean Figueroa.
Desde 2006 hasta hace dos años, el relleno sanitario de Loma Grande fue el principal sitio de disposición final de los residuos sólidos de Montería y de 18 municipios más.
El Cabildo Indígena Jaraguay y demás habitantes de Loma Grande habían interpuesto en 2021 una acción popular para que se protegieran sus derechos colectivos al medio ambiente sano y a una infraestructura de servicios que garantizara la salubridad pública. La acción popular estuvo motivada, principalmente, por el manejo inadecuado del relleno sanitario por parte de Urbaser: incumplimientos relacionados con la licencia ambiental, falta de una planta de tratamiento de lixiviados y vertimientos al caño El Purgatorio, lo que, además, se ramificó en daños ambientales y afectaciones a la salud de la comunidad.
Así las cosas, en julio de 2024 el Tribunal Administrativo de Córdoba dio la orden de cierre definitivo del relleno, que estaba cerrado de manera provisional desde febrero de 2023 debido a los graves delitos ambientales que se le atribuían a la empresa operadora.
¿Qué ha pasado desde entonces? ¿Qué pasó con la comunidad? ¿Se atendieron las necesidades de la gente? ¿Se quedaron las instituciones acompañándolos?
Estas son fotos de una visita a Loma Grande después de la “horrible noche”. Los habitantes de la vereda, temerosos de ser fotografiados y de responder aquello que algunos no quieren que se sepa, abrieron las puertas de sus casas para contar y mostrar cómo ha sido quedarse allí después del relleno.
Las fotos las tomó Jean Figueroa en el mes de febrero, a quien agradezco la disposición para trabajar este tema a distancia. Desde Países Bajos intenté contactar a varias de las instituciones encargadas para obtener sus versiones sobre el seguimiento a este caso, pero ninguna atendió mi solicitud. Pedí a un medio de comunicación local trabajar de mi mano en la consecución de dichos testimonios institucionales, pero la respuesta también fue negativa.
De nuevo, gracias a la comunidad por contar.
Lenis Nuris Salcedo Durán, habitante de Loma Grande:
“Vivir cerca al relleno sanitario nos ha generado una gran contaminación. Hemos tenido problemas en la piel como rasquiña, empeines y brotes. Creemos que todo esto es causado por el lixiviado del relleno sanitario.
En mi caso, no sé exactamente qué enfermedad es. Voy al médico, me mandan cremas y medicamentos, pero no se me quita. Ya llevo años con el brote en la cara y mi esposo lo tiene también en diferentes partes del cuerpo. Me recetan cremas, líquidos y pastillas, pero nada más. No me han hecho exámenes de segundo nivel.
Esto ha afectado mucho nuestras vidas. El polvo del lixiviado afecta a los niños cuando van al colegio. También las volquetas, con su paso constante, generan polvo que provoca brotes en la piel.
Hace dos años que no se depositan residuos en el relleno, pero los problemas de salud en la comunidad siguen, especialmente las enfermedades en la piel y la contaminación del agua. Es muy común ver aquí brotes y gripa constante.
Después de que cerraran el relleno sanitario no hemos recibido ningún acompañamiento por parte de la empresa Urbaser. Seguimos luchando solos por la comunidad, por la salud y el bienestar de todos, pero nunca han estado atentos a nuestras peticiones”.
Óscar Manuel Herrera, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Loma Grande:
“Nuestra problemática es grave. Se ha generado contaminación a través del vertimiento de lixiviados y malos olores. La salud de la comunidad se ha visto afectada con problemas respiratorios, brotes en la piel, rasquiña y sarpullidos. También hay casos de problemas de visión, auditivos, diabetes, hipertensión y estrés.
Como comunidad, desde antes de 2009 venimos denunciando esta contaminación, pero es poco o nada lo que se ha hecho para atender las problemáticas que tenemos en términos de salud. Por ejemplo, han realizado algunas brigadas de salud, pero eso no soluciona el problema de raíz.
Y después del cierre del relleno, persisten los problemas. Hay una laguna con lixiviados. La CVS confirmó la presencia de metales pesados como el selenio, que son perjudiciales para la salud. Los adultos mayores y los niños son los más afectados. Sabemos que algunas personas han fallecido por cáncer abdominal y problemas en la piel. Un joven murió por una infección en el rostro y mi padre falleció tras la picadura de un insecto que le causó un hematoma. Esto es delicado.
Nos hemos sentido acompañados solamente, y en su momento, por la Defensoría del Pueblo y, recientemente, por la administración municipal actual, que nos ha apoyado. Nosotros como comunidad sobrevivimos y seguimos luchando: hemos presentado una acción popular y otras denuncias; no desfallecemos.
Queremos que la gente venga y conozca nuestra realidad. Queremos que esto no se repita en ningún otro lugar y que los rellenos sanitarios se manejen correctamente”.
Rubén Pérez López, habitante de Loma Grande:
“En mi caso, tengo una enfermedad en la piel desde hace diez días, pero no sé qué es. El médico me ha recetado medicamentos para la rasquiña, pero el problema continúa. Es un poco penoso para mí, porque trabajo al aire libre y me da pena rascarme frente a la gente; la rasquiña es insoportable.
Lo mínimo que uno esperaría en casos como el mío, que se repiten a diario en la comunidad, es que nos brinden acompañamiento médico permanente. El relleno ya no funciona, pero nos quedamos nosotros aquí, también las aguas contaminadas y el polvo.
Créame que nosotros nos unimos para que fuera posible cerrar el relleno, pero después de eso, nadie ha venido a ver cómo estamos. Ya nos olvidaron”.


